Había una vez en India…

Quienes me conocen saben que siempre he sentido una gran fascinación por la cultura hindú.

¿Cuántos escritores, poetas y guionistas cinematográficos se han inspirado en el misterio de los monzones, el sati -o la ceremonia de quema de la viuda- y en los festivales de Holi y Diwali?

Por desgracia, cuando se habla de la India, muchas personas se limitan a pensar en los dioses de múltiples brazos, en los coloridos saris y en el yoga. Al menos en esta parte del mundo. Muy poco se conoce sobre su historia y sus asombrosas leyendas de valor, muchas de las cuales, Bollywood, como se le llama a la industria del cine hindú, ha aprovechado diligentemente. Películas hermosas como Devdas, Lagaan, érase una vez en India y Joddha Akbar me han robado el corazón y ¡qué decir de las novelas que he leído!

Haciendo honor a mi largo embeleso y tomando en cuenta lo anterior, pues, he decidido ubicar mi cuarta novela en la India de mediados del siglo XIX, cuando se encontraba en pleno dominio de Gran Bretaña y la extinta Compañía de las Indias Orientales, cuyo fin no era otro que explotar groseramente las riquezas del país y comerciarlas con el resto del mundo en detrimento de los pobladores originarios.

Hay un acontecimiento histórico que me llama particularmente la atención; el motín de los cipayos -o soldados nativos- de 1857, un hecho sangriento que según los historiadores marcó el inicio de la independencia de la India del dominio británico. Un grupo de uniformados hindúes que habían sido entrenados para servir a la Corona se fueron en armas contra los ingleses aduciendo múltiples razones. Uno de los líderes de esta revuelta fue el legendario Mangal Pandey, considerado uno de los más grandes héroes de la historia de la India. Si han tenido la oportunidad de ver la película Mangal Pandey, The Rising saben a qué me refiero. Es simplemente extraordinaria. En esta rebelión hay dos versiones, la de los hindúes y la de los ingleses -tal vez la más conocida- y vale decir que las dos merecen ser contadas dado que he encontrado héroes y villanos de ambos bandos.

En este contexto, se me ocurren mil formas de desarrollar una historia de amor. ¿A ustedes no?

Debo confesar que hasta el momento éste es el proyecto más ambicioso que me he planteado pues, requiere de una larga y esforzada etapa de investigación. Por fortuna, tengo mi colección de películas y libros para revolver los próximos meses, y lo que es más importante, mi ímpetu y amor por todo lo que tiene que ver con el subcontinente.

Espero poder darles un adelanto, aunque no creo que sea muy pronto.

Besos,

A.R.

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6 pensamientos en “Había una vez en India…

  1. Sianny dice:

    wow! Qué ambicioso suena tu nuevo proyecto. A mí, por lo general, la parte de investigación me encanta. La novela se enriquece y uno también 🙂

    Besos y muchos éxitos en tu nuevo proyecto,

  2. No conozco mucho de la historia de la India, pero suena super interesante tu proyecto. Mucha suerte, que aprendas mucho y que escribas rápido. Ya tengo ganas de saber más sobre él… 😀
    Nos seguiremos leyendo.

  3. La historia de la India es muy interesante, pero la han explotado muy poco en la literatura y en el cine, al menos lo que nos llega a nosotros ha sido muy superficial. Gracias por leer, Jonaira! Besos

  4. Que no te desanime el proceso de investigación, es la parte más rica del proceso de escritura. Y seguro disfrutarás escribiendo la historia. Muchos éxitos!!!

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